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Es más: agradezco tu opinión, siempre que la formules con el debido respeto. Aunque discrepes de mis ideas, sé que te preocupan los mismos problemas que me preocupan mí. Esos problemas que acechan a España y a los que entre todos hemos de encontrar solución, si queremos evitar que el barco se hunda.

Thyratrón de Argón

lunes, 5 de febrero de 2007

Dónde está Europa

Con la desaparición de los bloques, el comunismo ha pasado a ser una solución político-económica testimonial. Apenas unos pocos países en el mundo continúan su camino hacia el Paraíso comunista, encontrándose todos ellos en la fase de dictadura del proletariado, cuya salida se ha revelado históricamente imposible.

El comunismo empieza también a hacer aguas en China, inmenso país en el que la organización social basada en las estructuras dictatoriales comunistas coexiste con un sistema económico y productivo rabiosamente capitalista. Situaciones productivas inadmisibles en los países de tradición capitalista (EE.UU. y Europa o Japón) resultan ser lo normal en China, cuyo pueblo, acostumbrado a vivir sin derechos, se está convirtiendo ya en el principal manufacturero mundial.

Revelada la supremacía económica del sistema de producción capitalista, los regímenes comunistas nacidos en Europa al amparo de la URSS después de la derrota militar de los fascismos en la 2ª Guerra Mundial, han sido literalmente borrados del mapa. Paralelamente, el proyecto político de construcción de la Unión Europea ha rebajado sus iniciales aspiraciones, resultando de hecho únicamente una unión monetaria y aduanera con libre circulación de mercancías, servicios, capitales y mano de obra. Es decir, la Europa de los mercaderes. Todo lo demás: La Comisión, el Parlamento Europeo, etc., no son sino costosos adornos que un conjunto de países ricos pueden permitirse. Con todo, hay que reconocer que ni siquiera se ha consolidado la obligatoriedad del Tratado de la Unión (Mastrich) y que algunos de los compromisos teóricamente obligatorios para pertenecer a este selecto club, como los relativos a la contención del déficit anual, la liberalización de los servicios prestados por las empresas estatales, etc., han sido obviados por los países principales (Alemania, Francia, Italia). Finalmente, el sonado fracaso del proyecto de constitución europea es una muestra clara de la falta de valores en la que vive el primer mundo.

Por lo que respecta al resto del mundo, EE.UU. ha quedado como árbitro único de la política mundial. Orbita a su alrededor de una colección de organismos internacionales inoperativos o con una finalidad poco clara (ONU, OTAN, G-10, OMC, FMI, etc.). Y mientras tanto, la situación a nivel de la Humanidad sigue estando marcada por muchos y graves problemas, cuya resolución ni siquiera ha comenzado a plantearse. Un análisis del escenario internacional pone de manifiesto:

- Una globalización de la economía, la política, etc., que deja inermes a los países subdesarrollados, frente al primer mundo

- Miseria, hambre y enfermedad en el tercer mundo, singularmente en África y países de centro y suramérica

- Guerras por doquier. Las más de las veces vinculadas a factores étnicos y religiosos, mezclados con la lucha por la propiedad y explotación de los recursos naturales, etc.

- Conflicto religioso entre el mundo musulmán y el occidente de origen cristiano

- Degradación ambiental (cambio climático, calentamiento global, agujero en la capa de ozono, desaparición de las grandes masas forestales, contaminación de las aguas, agotamiento de recursos pesqueros, etc.)

- Escalada armamentista y peligro generalizado de las armas de destrucción masiva (bombas termonucleares. armas químicas, etc.). El agravante es que tal armamento ha dejado de ser patrimonio de un reducido grupo de países, acabando ahora en manos de otros políticamente inestables, cuando no directamente a disposición de grupos terroristas

- Incorporación a la sociedad de consumo (o del derroche, según se mire) de grandes masas humanas procedentes de países en desarrollo, singularmente la población china.

- Aparición de líderes populistas en el tercer mundo, especialmente en el área iberoamericana, capaces de crear nuevos focos de conflicto e inestabilidad

- Una politización de la disponibilidad de recursos naturales (petróleo, minerales, agua, etc.)

- Proceso migratorio norte-sur generalizado (África hacia Europa, suramérica a norteamérica), causa frecuente de nuevas formas de conflicto, cultural, religioso, etc.

La mezcla de los factores relacionados hace que la comunidad internacional requiera ya hoy de un liderazgo claro, bien sea éste del conjunto de los países que conforman las sociedades más desarrolladas, bien de la Unión Europea o, tal vez, aunque seamos escépticos al respecto, de los EE.UU. El futuro de la Humanidad está en juego, es hora de adoptar una MISIÓN que, a la par, vendría en dar contenido a la incipiente Europa para encontrar la unidad de su destino en la historia universal.

viernes, 26 de enero de 2007

Revista de Prensa (casi toda la prensa a tu alcance)


http://www.hhmmss.com/kiosko/HOY/

http://www.vistazoalaprensa.com

http://www.libertaddigital.com



Escenas de la historia


De como Navarra ya dijo NO en 1932 al Estatuto de fusión con el País Vasco

(Acta de la asamblea celebrada por los ayuntamientos vasco-navarros el 19 de Julio de 1932 para la discusión y aprobación del Estatuto)

Bájala de esta dirección:

http://rapidshare.com/files/28629957/estatuto_de_1932.doc

Como siempre, pincha en el enlace y sigue las instrucciones picando en "free" y luego inserta la clave que se genera en la casilla "here". Finalmente, pulsa en "download from ..." y lo guardas en tu ordenador

domingo, 21 de enero de 2007

Sobre el terrorismo separatista

La característica esencial del terrorismo histórico, existente desde hace décadas en España, es su origen separatista. En ese sentido, solo veo diferencias formales entre los que patean el árbol y los que recogen las nueces.


Ambas filosofías pertenecen a la misma realidad poliédrica que, a veces, toma la faceta pseudo democrática para obtener el poder y desde él secretar hacia la sociedad los penetrantes fluidos separatistas: odio a España, potenciación del hecho diferencial hasta convertirlo en el eje y el centro de la existencia, desprecio de lo que se considera ajeno, superioridad de lo propio, invención de una historia, una lengua, una fonética y hasta un alfabeto con grafía propia, afán expansionista (imperialista)…


A la lumbre de las ideas separatistas y de su política del día a día, se engendra, crece y realimenta el terrorismo de la muerte, la coacción, el amedrentamiento, la bomba y, lo que es tanto o, si cabe, más grave: la autocensura del ciudadano que termina por no expresar libremente ni sus ideas, ni sus emociones. Se vuelve cobarde, renuncia a su libertad y, poco a poco, termina asumiendo los postulados de sus torturadores como único salvoconducto para una vida sin problemas.

Creo que el terrorismo debe ser combatido por todos los medios que nos proporcione la legalidad en cada momento. Sin un solo paso atrás y permaneciendo vigilantes a la más mínima transgresión de las leyes por parte de quienes lo amparan, lo justifican o se benefician de su existencia.

Un poco de historia reciente

A la muerte del General Franco, el compromiso social de evolución de su sistema personalista de gobierno, quedó plasmado en el pacto constitucional. En este pacto las, entonces, nuevas generaciones de españoles que no habían vivido la guerra civil saldaban el conflicto, a la vez que desmantelaban el sistema político y de organización del Estado que había presidido los anteriores 40 años.

El pacto significó la implantación no traumática (y por tanto, consensuada entre las “fuerzas políticas”, tanto las legales como las que eran ilegales en el marco jurídico previo) de una monarquía constitucional, basada en la democracia liberal- parlamentaria y con el advenimiento de los partidos políticos. Además, el pacto modificaba la estructura organizativa del Estado, dando paso a las aspiraciones autonomistas de lo que comenzó a conocerse como “autonomías históricas” (esencialmente Cataluña, pero también el País Vasco y, más tarde Galicia).

Es esencial tener presente que el pacto significó un tremendo esfuerzo de generosidad por quienes en aquellos momentos regían las instituciones del régimen y que, aunque hubieron de superarse muchas tensiones, el acuerdo fue posible gracias a la falta de elementos determinantes de conflicto, singularmente la falta de un “estado de desesperación material”, consecuencia del continuo proceso de elevación de los niveles económicos y culturales logrados en el régimen anterior, tanto por el esfuerzo del pueblo español y sus gobernantes, como por lo dilatado del periodo de convivencia en paz. En otras palabras, puede asegurarse que si la situación socio-económica y cultural del pueblo español hubiera sido en 1975/78 similar a la existente en 1936, la ruptura del régimen o, como menos, la confrontación civil violenta, habrían estado aseguradas.

Fruto del pacto de las diversas fuerzas políticas y territoriales, el pueblo español ratificó en referéndum la Constitución de 1978, con la esperanza puesta en la continuidad de una convivencia pacífica, superadora de las diferencias que antaño habían conducido a la confrontación física y al conflicto civil. Y así, entre los cabos sueltos dejados por la Constitución de 1978, han pasado los casi 30 años de su vigencia política.

¿Qué nos encontramos ahora?

Al amparo de la Constitución se ha desarrollado en España una radical descentralización administrativa, pero no solo eso: se ha implantado el Estado de las Autonomías. Su objetivo aparente e inmediato: acercar la gestión de los recursos al ámbito geográfico más próximo al ciudadano. Parece legítimo que los problemas se resuelvan lo más cerca posible de donde se producen. Pero, en paralelo, aparece la perversión del instrumento: una vez creada la estructura administrativa regional, es necesario dotarla de la correspondiente burocracia (parlamento, gobierno, presupuesto, impuestos, etc…).

Asentada la burocracia en la nueva estructura de poder, es necesario justificar su necesidad y aún ampliarla: aparece la búsqueda, a toda costa, del hecho diferencial. Esta justificación se realiza a menudo a costa de negar España o de subrayar hasta la ridiculez el matiz diferenciador. Pero es necesario más: para que el invento siga rodando y no se pare, es preciso, en esa huída hacia adelante que significan las autonomías, conformar el pensamiento de las nuevas generaciones. Para ello no importa inventarse la historia (especialmente lo relativo a la opresión española), una nueva lengua, una superioridad étnica, etc.

Y mientras tanto, ¿qué pasa con España? En este big bang autonómico, al final quedará como cierta la afirmación de que español es aquel que no puede ser otra cosa, así que ¡gay (pronúnciese guey) el último! ¿Cómo va a ser menos Andalucía, Extremadura, o las Castillas que Cataluña o el País Vasco? Nada, nada, vamos a poner blanco sobre negro las reglas ortográficas y fonéticas del andalú. ¿Bastará con 100 millones de euros? Bueno, pues que nos paguen la deuda histórica y a otra cosa, quillo.

El ZPelele del gran Francisco de Goya

El ZPelele del gran Francisco de Goya